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Cómo cuidar un piercing en el pezón

 
Por Marina Maza. Actualizado: 16 enero 2017
Cómo cuidar un piercing en el pezón

El piercing en el pezón es la perforación más sensual que puede realizarse en el cuerpo humano. Aunque no se vea a simple vista, es una de las modificaciones corporales más populares hoy en día. Esta zona resulta especialmente sensible, lo que aumenta el riesgo de padecer infecciones no deseadas si el orificio no se cuida correctamente.

Si estás pensando en perforar tu pezón, debes leer este artículo de unComo.com sobre cómo cuidar un piercing en el pezón, en el cual te proporcionamos una serie de consejos prácticos que tienes que seguir al pie de la letra para cicatrizar la herida del piercing y conseguir que esté libre de infecciones.

Pasos a seguir:
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Antes de realizar cualquier modificación corporal, debes tener en cuenta algunos aspectos fundamentales. La zona del pezón es un área extremadamente delicada y cualquier perforación que te hagas, te va a doler. No obstante, como cualquier otro piercing, el dolor es transitorio y acaba por desaparecer después de la perforación.

Además, el umbral del dolor es relativo y varía conforme cada persona, de manera que una persona puede sentir mucho dolor mientras que otra apenas una leve molestia. Sin embargo, si notas que el dolor no cesa, coloca un hielo durante dos minutos en la zona afecta y repite esta acción cada cuatro horas, así la inflamación disminuye y el dolor comienza a desaparecer poco a poco.

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La perforación causará más o menos problemas según como sea la forma del pezón; algunos son demasiado planos y otros, en cambio, están hundido en la piel. Ante esta situación, es necesario consultar a un especialista que te aconseje sobre la tipología del piercing, cuál es el que más se adapta a tu anatomía y qué complicaciones pueden sucederse.

En este otro artículo de unComo te ayudamos a que puedas saber si un piercing está infectado.

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El primer aspecto destacable es el hecho de que el periodo de cicatrización de la piel que recubre el pezón oscila, como mínimo, entre unas seis u ocho semanas. Factores como el nivel de esfuerzo en la realización de actividades, un golpe fortuito o el mero roce de la ropa con la zona afectada harán que el tiempo de curación varíe.

Asimismo, la fisionomía de cada persona condiciona por completo el proceso de sanación, ya que, por ejemplo, una mujer con los senos grandes probablemente experimentará un periodo de curación mayor debido a que es más propensa a recibir un golpe o fricción a lo largo de su actividad diaria normal, mientras que, por el contrario, una mujer u hombre con un tamaño más reducido de pecho, podrá cicatrizar la herida antes.

En unComo te contamos cómo cuidar un piercing para que no se infecte.

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La higiene es esencial para cuidar un piercing en el pezón. Bajo ningún concepto toques el área del pezón con las manos sucias. Con mucho cuidado, límpialo dos veces al día hasta que se haya curado por completo. Para ello, utiliza agua tibia y jabón neutro (por ejemplo, el de glicerina) y, ayudándote de un bastoncillo o toallita, limpia suavemente la zona, eliminando los residuos sanguinolentos que hayan podido acumularse alrededor del orificio.

Procura que el bastoncillo o la gasa que uses no sea de algodón porque pueden quedar hebras sobre la herida e infectarla. Mientras lo limpias, mueve ligeramente el aro para que el agua con jabón llegue a todas las zonas de la perforación. Después, asegúrate de secar muy bien toda la areola para prevenir la aparición de infecciones causadas por la humedad sobrante.

Para acelerar el proceso de curación, puedes untar una crema cicatrizante que ayudará a que el piercing sane más rápido o bien una solución salina, disolviendo 1/4 de cucharadita de sal marina en medio vaso de agua, que, además de acelerar la curación, alivia el dolor.

Cómo cuidar un piercing en el pezón - Paso 4
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Reemplaza la ropa interior ajustada por otra más holgada. Evita que esta quede demasiado ceñida porque entonces ejerce presión sobre el área del piercing y puede causar molestias e infecciones. Ten en cuenta que en los pezones concurren diversas terminaciones nerviosas que provocan que la piel reaccione de inmediato ante cualquier estímulo.

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Actualmente hay infinidad de piercing de fácil adquisición en las joyerías o tiendas especializadas. Ello posibilidad el poder cambiar el estilo de la pieza con cierta frecuencia y facilidad. Aunque mucha gente lo hace, no es recomendable que seas tú mismo quien cambie los anillos del piercing. Recuerda que existen estudios de tatuajes y piercing donde los profesionales pueden hacerlo.

De hecho, para la mayoría de ellos no supone ningún esfuerzo cambiar el piercing, por lo que es probable que ni siquiera te cobren por ello, máxime si el otro piercing que quieres ponerte lo has comprado en ese mismo estudio.

Si deseas leer más artículos parecidos a Cómo cuidar un piercing en el pezón, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Belleza y Cuidado Personal.

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